Sobre la identidad de género

Sobre la identidad de género

Sobre la identidad de género

“Frente al abismo uno se estremece.
Lo mismo pasa en el momento cuando se siente la diferencia profunda que le separa del otro.”
(Titu Liviu Maiorescu)

Transgénero (TG) es un término-paraguas que incluye las diferentes variedades de la identidad de género. A esta categoría pertenecen aquellas personas que no se sienten cómodas o consideran que no corresponden, a traves de la imagen o del comportamiento, a las normas asociadas a un género sexual en particular: travestis, transexuales, personas intersexuales (hermafroditas), los hombres afeminados, las mujeres con apariencia masculina etc.

Para profundizar el tema del transgénero, en primer lugar, es necesario delimitar unos conceptos clave, tales el sexo biológico, la identidad de género y los roles de género. Comprendiendo la menera en que interactúan estos componentes básicos de la sexualidad humana, podemos construir un marco teórico para el análisis y la comprensión del transgénero.

El sexo se refiere a las características biológicas (órganos sexuales internos y externos, proporciones hormonales específicas, genética, etc.), a base de las cuales los seres humanos se clasifican como hombre o mujer. El sexo de una persona se puede determinar de varias maneras. Hablamos, principalmente, del sexo genético (cromosómico), que se identifica por la presencia del genotipo XX (en el caso de las mujeres) o XY (en el caso de los hombres) en las células somáticas. También existe el sexo gonadal, que se refiere al tipo de tejido gonadal (de las glándulas sexuales): ovárico o testicular. El sexo morfológico está determinado por la anatomía de los genitales externos (pene o vagina). Por último, el sexo fenotípico se refiere a las características sexuales secundarias, causadas por las influencias endocrinas (la acción de las hormonas sexuales: testosterona, progesterona, estrógeno).

No hay que confundir el sexo con el género, que es un concepto de las diferencias sociales (por oposición a las biológicas) entre hombres y mujeres, cuestiones que se adquieren y pueden cambiar con el tiempo, conociendo amplias variaciones, tanto dentro de la misma cultura, como en culturas distintas.

En el pasado, se creía que las actitudes psicológicas y sociales masculinas o femeninas se correlacionaban directamente con el sexo biológico, teniendo la misma naturaleza innata de éste. En consecuencia, nacer mujer significaba no sólo tener una cierta anatomía y un cierto equilibrio hormonal, pero también tener algunos rasgos y comportamientos considerados típicos del género y la distanciación de estas normas significaba la caída en la anomalía, fuera de lo normal. En la actualidad, la psicología considera el género como una evolución social, adquirida y no innata, dependente en gran medida de las particularidades culturales específicas a una etapa histórica de la sociedad. Los comportamientos considerados típicos masculinos o femeninos son, en realidad, roles de género, es decir manifestaciones dominantes que la sociedad asocia con cada sexo. Éstos incluyen los derechos y las responsabilidades normativas de hombres y mujeres en un entorno comunitario dado. Los roles de género implican una mezcla de comportamientos, actitudes psicológicas, normas y valores que la gente (como promedio de masas) designa como masculinos o femeninos. Pero lo que es masculino en una sociedad puede ser considerado femenina en otra... en diferentes momentos históricos o en el mismo período. Un ejemplo interesante es el citado por la antropóloga estadounidense Margaret Mead, con respecto a una tribu de Papúa-Nueva Guinea, en la que, en el siglo XX, los roles de género eran diametralmente opuestos a los de la sociedad “civilizada” (los hombres eran considerados como sensibles y dedicados al hogar, mientras que las mujeres eran las que trabajaban, cazaban y eran vistas como pragmáticas y racionales).

La identidad de género. La identidad de género es otro concepto esencial para la comprensión de las cuestiones transgénero. Representa el sentimiento individual de la masculinidad o de la feminidad propia, determinado tanto por factores psicológicos, sociales, como por actitudes o comportamientos adquiridos del entorno familiar o cultural. Es difícil afirmar si la identidad de género es predominantemente innata o adquirida. Por un lado, los adeptos de las teorías del aprendizaje social consideran que la identidad de género se construye a través de la imitación y la internalización de los modelos de los roles de género ofrecidos por los padres, la familia y el entorno social. Por otro lado, los defensores de las teorías biológicas citan el ejemplo de las personas intersexuales (hermafroditas), operadas al nacer para preservar sólo las características de un sexo, que, en la edad adulta, no se identifican con el género que les haya sido asignado. La verdad se encuentra, lo más probable, en algún punto intermedio, en la intersección de las categorías innatas y adquiridas. En cualquier caso, sea cual sea el origen del género, es evidente que la identidad de género se forma muy temprano, definitivándose hasta la edad de tres años. Se constituye como parte de la auto-imagen de una persona y no puede ser alterada. Es una constante psicológica en la auto-definición de una persona.

Para entender el fenómeno de transgénero hay que eliminar los límites del sistema binario de evaluación, que divide de manera abstracta todas las personas en hombres o mujeres. Esto puede ser cierto para la mayoría de las personas, pero no para toda la humanidad. El sexo biológico de una persona no siempre se superpone con su identidad de género (algunas personas pueden tener una identidad de género opuesta a su anatomía sexual) y la identidad de género no siempre se define estrictamente como masculina o femenina, porque no todo el mundo puede identificarse plenamente con una de estas categorías.

También es importante no confundir el transgénero con la orientación sexual. El término de transgénero se refiere al sentimiento de pertenencia propia a un sexo u otro, mientras que la orientación sexual es la atracción erótica hacia las personas pertenecientes a una categoría sexual en particular. Las personas transgénero pueden ser heterosexuales, lesbianas, gays, bisexuales o asexuales... en función de las personas a las que se sienten atraídas erótica e interpersonalmente o no. Cuando nos referimos a la orientación sexual de una persona transgénero, la tentación de clasificarla de acuerdo con su sexo biológico es grande, pero no es la mejor perspectiva. Hay que respetar la forma en que cada persona define su orientación sexual, de acuerdo con su propia identidad. Por lo tanto, una persona transexual con identidad de género femenina (pero nacida con sexo biológico masculino) que se siente atraída por los hombres es, de hecho, heterosexual, no gay (como se etiqueta a menudo por los profanos, así como por algunos “expertos” del campo de las ciencias sociales o médicas).

Siempre es importante recordar que se trata de seres humanos... no de conceptos científicos o abstractos.

La identidad transgénero. Ésta incluye varias categorías cuyos límites a veces se superponen. Así, podemos hablar de transexuales, travestis (drag queens y drag kings), andróginos, bigender o personas consideradas neutras en términos de género (genderqueer). Además, los sujetos intersexuales (hermafroditas) se incluyen en la categoría de personas transgénero. Los que practican el fetichismo travestí, sin embargo, no se consideran personas transgénero (ya que el fetichismo travestí es una parafilia, una forma alternativa y atípica de sexualidad y no una identidad de género. El fetichismo travestí se refiere al interés sexual en los travestis y las personas que se disfrazan con el único fin de obtener gratificaciones sexuales).

Aquí está un breve resumen de estas categorías de personas:

Transexual (TS). Es el término utilizado para definir a una persona que siente que su cuerpo no coincide con la identidad de género. La expresión general que define los TS es “mujer atrapada en el cuerpo de un hombre” u “hombre atrapado en un cuerpo de mujer”. Las personas transexuales son: hombres hacia mujeres o mujeres hacia hombres. A menudo, las personas transexuales viven un estado emocional profundo del malestar debido a la incongruencia entre la identidad de género y su cuerpo. Muchos transexuales quieren recurrir a los procedimientos médicos y legales de reasignación de sexo, para que puedan llevar una vida de acuerdo con su propia imagen y su identidad de género. El proceso es largo y requiere tanto el tratamiento hormonal (en la primera fase), como cirugías (algunas repetidas varias veces). A menudo, antes de la cirugía, es necesaria también una evaluación psicológica. Los procedimientos legales para cambiar de género y nombre en el certificado de nacimiento difiere de un país a otro.

No todas las personas transexuales optan por utilizar los procedimientos (cirugía) de reasignación de género, por diversas razones personales. Así, podemos diferenciar entre los transexuales pre-operados (los que aún no han recurrido a la cirugía, pero quieren hacerlo), post-operados (los que completaron con éxito la reasignación de género) y los no-operados (que deciden abstenerse de este procedimiento).

Travestí (TV). Es un término que se refiere a una persona que “presta” ocasionalmente, a través de la ropa u otros atributos o accesorios, otro rol de género que lo que tienen (de forma natural). Algunos lo están haciendo en armonía con sus prácticas sexuales, pero también hay ejemplos para los que el fenómeno es más un acto generado por el sentimiento que los roles de género son demasiado limitantes. En resumen... un tipo de entretenimiento “teatral”, para intensificar la sexualidad. El travestí no está relacionado con la orientación sexual, ya que se puede encontrar tanto en el caso de los gays, como en el de las personas heterosexuales.

Drag kings y drag queens. Son personas que se disfrazan de travestis para algunas ocasiones especiales, como, por ejemplo, diversos espectáculos, eventos culturales, etc. Drag kings son mujeres que se disfrazan de hombres, mientras que las drag queens travestis son hombres disfrazados de mujeres. El fenómeno de travestí en forma artística tiene una larga tradición en la comunidad gay y es un real arte de espectáculo.

Intersexuales. Estas personas tienen un desarrollo atípico del sistema reproductivo y sexual. Esto puede significar, por ejemplo, que los genitales externos no se pueden determinar con claridad al nacer como masculinos o femeninos, que los órganos sexuales internos están incompleta o atípicamente formados, que existen anomalías de los cromosomas sexuales o que las hormonas sexuales no son en las proporciones específicas del sexo masculino o femenino.

El fenómeno puede descubrirse al nacer o más tarde, durante la pubertad o en la edad adulta. Cuando la intersexualidad se descubre al nacer, se suele recurrir a la cirugía para corregir el sexo. Por lo general, esto se hace con el consentimiento o a petición de los padres (después de consultar a un especialista), pero los activistas de la Organización Internacional de los Intersexuales afirman que, en muchos casos, los padres no están bien informados y la decisión de intervenir quirúrgicamente se toma de manera un poco abusiva por los médicos. El sexo asignado es el que parece ser dominante. Generalmente, se prefiere el sexo masculino, si es posible anatómicamente, por razones relacionadas con la idea de evitar la amputación (irreversible). Al llegar a la adolescencia, algunas personas intersexuales no se identifican con el género asignado y acuden a otros procedimientos quirúrgicos para corregir esta disfunción. Otros creen que son andróginos o que no se pueden definir por ningún género.

No todo el mundo puede ser incluido en la categoría de las personas transgénero, ya que hay casos en los cuales no comparten incongruencia alguna entre el género que se les haya asignado y su identidad de género.

Las personas andróginas. Hay personas que creen que no pueden adaptarse a las pautas diferenciadas estrictamente en función del género. Su identidad incluye una mezcla de elementos masculinos y femeninos. Estas personas se identifican como “en algún lugar entre el hombre y la mujer” en términos psicológicos, es decir no se consideran ni varón, ni mujer.

Las personas bigender. Estos individuos se caracterizan por la adopción alternativa y variable de actitudes, comportamientos y expresiones de género, oscilando constantemente entre la idea de hombre y mujer. La diferencia con respecto a las personas andróginas es que estas últimas mantienen constantemente un cierto tipo de conductas de género (específicas a ambos sexos), mientras que los bigender cambian su comportamiento y las expresiones de género, de manera consciente o inconsciente, de una situación a otra, de un período de tiempo a otro.

Queer. Es el término utilizado para definir una perspectiva que cuestiona la idea de que en realidad existen categorías fijas relacionadas con la sexualidad o el género, sobre quién somos o cómo deberíamos vivir. Es una actitud basada en una nueva visión de la vida, una visión que rechaza las normas y los roles predeterminados sobre el género, el amor, el sexo y las relaciones interpersonales. La actitud queer rechaza el sistema binario de género y la heteronormatividad.

Estas clasificaciones son, sin duda, un instrumento indispensable al conocimiento, pero, al utilizarse en exceso, aumentan la tendencia a considerar a las personas transgénero como especímenes exóticos, diferentes del promedio de la población humana. En realidad, la única diferencia está relacionada con la forma en que expresan su identidad de género. Los transgénero son, en primer lugar, personas y tienen las mismas necesidades, deseos, aspiraciones y emociones que el resto de la humanidad. La misma necesidad de afecto, amor, seguridad personal, respeto y realización profesional o íntima.

Las personas transgénero son hijos e hijas, hermanos y hermanas, madres y padres, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, deportistas, actores, músicos, ingenieros, médicos, científicos... En ningún caso se puede reducir una serie de personas sólo al tamaño de su identidad de género.

Para vivir en un mundo libre, es necesario poner fin a todas las formas de discriminación y actos de violencia contra los diversos grupos sociales, incluidas las personas transgénero. Todos tenemos los mismos derechos fundamentales y tenemos el mismo derecho que cualquier otra persona para ser capaz de llevar una vida que nos permite el desarrollo y la realización personal, social, relacional y profesional.

¡La libertad de género, que encarnan las personas transgénero, al igual que cualquier otra forma de expresión de la libertad, es un bien del que toda la gente debe gozar!!!