6 posiciones sexuales que no cansan

6 posiciones sexuales que no cansan

6 posiciones sexuales que no cansan

A las mujeres se les reprocha, a menudo, que sean demasiado dominadoras, inseparables de su látigo imaginado y duro, o demasiado cómodas, esperando el orgasmo como a un antiguo amigo que no hayan visto desde hace mucho tiempo. Pero, entre los acompañantes masculinos, la tolerancia por los extremos femeninos se siente como en su propia casa.

Los profesionales aceptan cualquier cosa, siempre que su vida, su pene y su sentido del olfato no estén en peligro. Se complacen en proporcionar sus servicios también en condiciones “desfavorables” o precarias, como los momentos en que las damas van cansadas a ellos y apenas hacen un gesto, o cuando el “medio ambiente” en el que están obligados a desempeñar su papel (además de su ubicación), es decepcionante.

Excepto las situaciones en las cuales la obsesión de las clientas por la pasividad raya en lo patológico, la tendencia ocasional a preferir la apatía entre las sabanas tiene circunstancias atenuantes. Sin embargo, en este caso, las mujeres en cuestión pagan... y, a menudo, ¡no es poco!

Además de los beneficios de los efímeros “mimos” pagados, la falta de energía puede “atacar” en cualquier momento. Por culpa del trabajo, de los compañeros de trabajo, del esposo, de los padres, de los suegros, de los vecinos, del café bebido en la mañana, del clima, del propio temperamento o simplemente por culpa de las múltiples e inútiles preocupaciones que están gravitando, generalmente, en el sinuoso universo femenino. A veces, por la conspiración de las estrellas desfavorables, lo hace el mismo día de la reunión de gala con el amante remunerado, lo que atrae consigo el ritmo lento, la somnolencia atroz e, implícitamente, una aguda propensión a posiciones sexuales de entre las menos solicitantes.

Para aquellas que se encuentran en este tipo de situaciones, he aquí algunas sugerencias:

1.-La posición del misionero. Extremadamente culpado entre los seres que quieren revolucionar definitivamente el sexo, el “misionero” demuestra su utilidad si la protagonista es medio dormida, tiene dolor de cabeza, dolor en los músculos, pretende no mover ni un dedo, pereza crónica u otras condiciones existenciales similares (específicas al sexo “delicado”).

Para poner en práctica el plan del amor “misionero”, sólo necesita un ejemplar masculino bien dotado y un colchón cómodo.

Una vez comprobados estos dos requisitos, usted puede acostarse tranquilamente, mirando al techo como a una pantalla gigante, de la que pronto van a explotar fuegos artificiales. Sin embargo, intente que, en esta postura, se vea tan sexy como posible. Y trate de no dormirse en los primeros 5 minutos.

2.-De un lado. Como su título lo indica, la posición requiere que usted esté acostada de un lado, con el individuo en la parte de atrás, bien pegado a su cuerpo y además debe colocar sus piernas de tal forma que cree un ángulo favorable para la “invasión”... vaginal (es decir, la pierna de encima ligeramente elevada).

A diferencia de las posiciones hermanas, igual de perezosas e invitando a dormir o a la meditación trascendental, ésta tiene una ventaja adicional. A saber, le permite controlar el ritmo y la profundidad de la penetración.

En caso de que usted sueñe con un momento de inercia absoluta, en el que la hipostasis de presencia expectativa la halaga los más, abandónese en los brazos del sedentarismo y ceda la última gota de control a su pareja. No se complique con la obsesión de las “riendas”.

Éste es el sueño de todas las reinas no interesadas ​​en adelgazar o en fortalecer sus músculos por el sexo, ni en la posibilidad de fortalecer su imagen de vampiresas provocadoras.

3.-En el vientre. El reverso del “misionero”, acostarse en el vientre con una almohada debajo de su abdomen, sigue el mismo patrón de la mujer cómoda... y del hombre “diligente”.

Para un efecto garantizado, la posición debe adoptarse con confianza y sin arrepentirse de que su pareja es explotada al igual que un corporativo en el trabajo.

Si ni siquiera cuando acude a los servicios de los escorts no tiene derecho a una gran dosis de egoísmo, entonces, ¿dónde?

4.-Al estilo perrito. La popular posición conocida como “estilo perrito” (nombre muy expresivo, por cierto) hace la delicia de muchos momentos íntimos. Los hombres la adoran como al deporte o a la cerveza, mientras que las mujeres la practican, sintiéndose atrevidas y, al mismo tiempo, relajadas.

Teniendo en cuenta que el escort no ve su cara, ni sus pechos, sería indicado compensar esta deficiencia “visual” con el clásico estímulo auditivo... los gemidos. La satisfacción será en ambos lados.

5.-La estrella de mar. Las mujeres a las que les gusta recibirlo todo de forma gratuita, sin que el placer sea una excepción (es sólo por eso que pagan consistentemente) tienen muchas opciones disponibles; la “estrella de mar” está entre las más satisfactorias y reconfortantes, al mismo tiempo.

Su nombre traiciona, desde el principio, su perfil. Se pone en escena de la siguiente manera: la mujer se acuesta sobre la cama con las manos y las piernas abiertas (con la cara hacia arriba) y el hombre... hará todo el “trabajo”. Para mantener mutuamente el ritmo, los enamorados pueden agarrarse de las manos, trabajando para el mismo fin del placer final.

Debido a la proximidad de los muslos (lo que ejerce presión sobre el clítoris), se acelera considerablemente la llegada del orgasmo. Debe permanecer en la lista, por lo tanto, porque la posición proporciona resultados espectaculares, con una inversión mínima de esfuerzo físico.

6.-La escuadra. No se deje intimidar por la connotación matemática del nombre de esta posición. No habrá que hacer cálculos, mediciones o saber el teorema de Tales de Mileto.

El sexo en la posición de tipo escuadra se realiza de la siguiente manera: la “princesa” está acostada en la cama en posición supina (con la parte trasera en el borde de la cama) y las piernas ligeramente flexionadas y el amante provisional se cola entre ellas (con las rodillas en el suelo), perpendicular al cuerpo que deberá satisfacer plenamente, posiblemente apoyándose con una mano sobre la cama y estimulando el clítoris con la otra (si coordina bien sus movimientos y si no padece de artritis). Mientras tanto, el personaje femenino lo puede “animar” con “abrazos” de sus piernas cruzados detrás de él, por no mencionar el hecho de que puede acariciar sus pechos, para el deleite visual de su pareja, sensible (sin excepción) a tales paisajes emocionantes.

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Muy útiles para las clientas que quieren ahorrar durante una visita a un gigoló (no hablamos de ahorrar en términos financieros, sino refiriéndonos al consumo de energía), las posiciones simples se pueden abordar de forma esporádica, en un ambiente liberado y alternante. Sin embargo, avanzadas del estado de excepción al de regla general, estos tipos de posiciones estrechan considerablemente el horizonte, poniendo en peligro los descubrimientos y las experiencias excepcionales en el campo.

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