5 diferencias entre hombres y mujeres

5 diferencias entre hombres y mujeres

5 diferencias entre hombres y mujeres

¿Qué es lo que hace la diferencia entre las representantes del sexo “débil” y los hombres, a parte de la falta del órgano-milagro, el hecho de que las mujeres están provistas de senos y la pasión de empolvarse la nariz cada 5 minutos?

La respuesta no es simple y las diferencias abundan como las hormonas en un adolescente virgen. De lo contrario, no habría tantas controversias entre los dos “lados”, los hombres entenderían por qué la residencia secundaria de las señoras y señoritas es el cuarto de baño, mientras que ellas, a su vez, entenderían la necesidad ancestral de que los hombres se organicen en pequeños grupos y pasen al menos un cuarto de sus vidas... tomando cerveza.

¿Importan las diferencias entre un él y una ella en el contexto de las relaciones con un/-a escort? Para las personas que odian ser sorprendidas, la respuesta es: sí. Incluso si las personas que actúan en la industria sexual juegan un simple papel, conforme a los requerimientos del cliente, esto no significa que su naturaleza íntima desaparezca por completo.

¿Cómo se exterioriza lo específico de cada género en el territorio del amor remunerado? Muy a menudo, de las siguientes maneras:

1.-Por sensibilidad exagerada. Independientemente de qué lado de la valla están (pagan por su placer o lo ofrecen al precio correcto), las mujeres son más propensas a episodios lacrimógenos que sus “opositores”, acostumbrados a abstenerse de hábitos “vergonzosos” (al menos en público, porque, en casa, sólo ellos saben lo mucho que mojan o no sus almohadas).

Ya sea que se extasíen ante la virilidad, ya sea que tengan una crisis de identidad, se les rompa una uña, lamenten que no hayan pedido más dinero, recuerden los préstamos bancarios, vivan el drama de unos amores imposibles o simplemente sientan la necesidad de un pequeño desahogo emocional, las “sensibles” pueden elegir momentos muy no inspirados para externalizar sus lágrimas. Por lo menos a veces.

A diferencia de los Don Juanes que censuran mucho más fácilmente sus manifestaciones de vulnerabilidad, ya que sus glándulas lagrimales son algo más grandes (hecho científicamente demostrado), están desalentados por la sociedad desde la infancia a expresar abiertamente sus sentimientos interiores y, generalmente, evitan ser asociados con la imagen de una entidad frágil, lista para llorar espasmódicamente ante cualquier estímulo seudo-emocional.

2.-Por el lenguaje verbal y no-verbal. Las mujeres hablan mucho y gesticulan casi tanto como hablan, estando listas a pronunciar (en promedio) más de 42.000 palabras por día. ¡Un verdadero horror! En cambio, los hombres se contentan con menos de 10.000. Y, cuando lo hacen, es sólo para transmitir hechos precisos y no impresiones, sensaciones o aberraciones innecesarias. Por esta razón, el rendimiento de las señoras tiende a subordinarse al placer de expresarse sin parar. A algunas les encanta realmente acompañar a cada gesto con un correspondiente verbal para explicar sus acciones (como si estuvieran en frente de una audiencia de no iniciados, ávidos de aprender más detalles). Ignorando las excepciones de rigor, podríamos decir que la feminidad a menudo actúa no sólo de manera ruidosa, sino también verbosa (por no decir aburrida).

Sin embargo, a veces, el entusiasmo exagerado trae la muerte de la pasión. Porque los caballeros prefieren experimentar la “sensualidad” un poco más rápidamente y de manera relativamente tranquila. Les encantan las intervenciones descaradas, las réplicas sucias, los clásicos gritos que confirman su virilidad, pero la paciencia de escuchar historias sobre ex clientes o novios, comentarios sobre el tiempo, el resumen de la película favorita, los antecedentes familiares, los planes de futuro o cualquier otra información irrelevante en un encuentro puramente erótico, no es realmente parte de su lista de tolerabilidades favoritas. Sin embargo, por costumbre, algunas de las amantes “ocasionales” (compradas o compradoras) se dejan llevar, para la inmensa desesperación de sus parejas masculinas taciturnas, charlando de manera totalmente inadecuada a este contexto, de cualquier cosa o de cualesquiera personas. Afortunadamente, para tales ocasiones, se inventó la mordaza (con el objetivo de la diversidad sexual, por supuesto...).

3.-Por la manera en la que se preparan para tener relaciones sexuales. Si las mujeres siguen todo un ritual destinado a prepararlas para el episodio sexual, los hombres se contentan simplemente con tener una ducha. Por supuesto, en el caso de los hombres - gigoló o de los hombres bien anclados en la contemporaneidad, la depilación es, a su vez, un detalle obligatorio, antes de revelar su órgano al resto del mundo. Aun así, las dos especies muestran un comportamiento diferente antes del acoplamiento.

Ellas necesitan tiempo, un montón de cremas, ropa interior sexy, maquillaje, incluso tacones altos, varias y repetidas confirmaciones del espejo y, por último, pero no menos importante, mucha colonia.

Ellos necesitan una mujer dispuesta a tener relaciones sexuales con ellos. Y, posiblemente, un lugar adecuado... ¡Pero no obligatoriamente!

4.-Por las expectativas que tienen. Por supuesto que todos los clientes de los servicios pagados, independientemente de la edad y las posibilidades (tanto físicas, como financieras) quieren recibir satisfacción, quieren volver a casa con una sonrisa en la cara y con mucha alegría en el alma. Asimismo, todos/-as los/ las escorts, independientemente de la dotación o la exuberancia de su participación, quieren recibir sus honorarios. Las motivaciones de los romances comerciales son egoístas, reflejando la necesidad principal de los protagonistas. Sin embargo, en este caso también hay diferencias entre las expectativas de las personas implicadas. Los hombres anhelan por ser elogiados, aplaudidos públicamente y premiados con el trofeo del reconocimiento eterno (sí, el pene genera un enorme ego), mientras que las señoras quieren ser tratadas como... a unas señoras (lo que, de todos modos, son, ¿verdad?), sin miradas alusivas o juicios de valor (sobre la moral, la estética o su rendimiento).

5.-Por las reacciones de después. De hecho, las reacciones de después sólo se distinguen en el caso de los amantes “de larga travesía”, que encajan perfectamente en los clichés de las películas de bajo presupuesto... cuando ella se acurruca al pecho del hombre y quiere conversar “de manera erudita” sobre los problemas más importantes de la humanidad, mientras que él tiene muchas ganas de darse la vuelta, para dormir. Así le insta la prolactina liberada durante el acto físico.

“Los enamorados temporales” no tienen fantasías del tipo postludio. Su único interés es disfrutar de sus orgasmos o del dinero recibido, para que, luego, vuelvan, tan pronto como sea posible, a sus asuntos personales (lo que facilita la misión y el bienestar psicológico de todos). No en vano los amores remunerados tienen una simplicidad realmente “liberadora”, mientras que a muchas otras relaciones les falta este aspecto por completo. Desafortunadamente...