LAS VERRUGAS GENITALES

LAS VERRUGAS GENITALES

LAS VERRUGAS GENITALES

“Lo importante no es curarse, sino vivir con las enfermedades que usted tiene.”
(Albert Camus )

HPV, “Virus del Papiloma Humano” es el responsable de generar una enfermedad de transmisión sexual incurable, que, por desgracia, aumenta la lista ya bastante larga de las infecciones de este tipo. Las verrugas genitales o la Condilomatosis, provienen de tiempos antiguos y, porque no puede ser tratada, hace que el número de portadores vaya creciendo; y esto, paradójicamente, mientras la humanidad busca la vida en Marte.

Hasta el momento, se han descubierto alrededor de 100 variedades de este virus, de las cuales 30 se transmiten a través del contacto sexual. ¿Cuán hipócrita puede ser la naturaleza...? Algunas de ellas determinan incluso mutaciones en las células del cuello del útero, causando la aparición del cáncer cervical (en el cérvix).

La enfermedad se transmite principalmente por relaciones sexuales sin protección. El toque también es suficiente para la infección, así que acariciando las zonas íntimas es suficiente para que el virus se transmita a sus parejas sexuales. Incluso en el caso de una misma persona, un simple “rascado” de la zona lesionada, para que luego, con la misma mano, tocar otra parte del cuerpo, hace que las verrugas contaminen varias partes del cuerpo.

Asimismo, la transmisión puede ser posible mediante instrumentos médicos no esterilizados debidamente, cirugía dental, piercings o tatuajes hechos en entornos inadecuados, compartir toallas o sábanas y, por último pero no menos importante, totalmente no saludable, prestar artículos de ropa íntima: traje de baño, medias, pantalones, etc.

El modo de manifestación de la enfermedad se materializa a través de verrugas o condilomas (lesiones carnosas que aparecen en la zona afectada), con apariencia de coliflor o cresta de gallo. También pueden ser lisos, sin forma particular, de color rojizo, rosado o gris. Tienen consistencia suave y pueden presentarse con mayor frecuencia en el área genital o anal. Si son muy pequeños, su presencia es bastante difícil de ver, haciendo que la “victima” infectada no sepa que tiene la enfermedad y, por lo tanto, contamine, sin querer, a otras personas.

En mujeres, las verrugas hacen sentir su presencia tanto en el exterior, en la zona del pubis, los labios grandes y pequeños o en el área peri anal, como en el interior, donde afectan el cuello uterino, la vagina o la uretra.

Los hombres notan su presencia en la piel del pene, el prepucio y los testículos, hasta la zona anal y, también, en la uretra o el frenillo.

Los signos específicos, si los hay, se manifiestan por secreciones de la uretra, acompañadas de picazón y, durante la micción, se pueden sentir posibles dolores o leves quemaduras.

“Human Papilloma Virus” tiene un período de incubación (el tiempo que transcurre desde el momento de la contaminación hasta que los primeros signos de la enfermedad aparecen) entre dos semanas y ocho a nueve meses y las verrugas y su multiplicación hacen su aparición en un intervalo de tres a seis meses después de la infección inicial.

En mujeres, el riesgo es mayor. Las lesiones encontradas en el cuello del útero o en su interior pueden convertirse fácilmente en lesiones cancerosas. El ambiente húmedo es conveniente para estas lesiones y, en la ausencia de un tratamiento adecuado, pueden avanzar muy rápidamente. Detectadas a tiempo, se puede prevenir su multiplicación.

Los médicos especialistas con experiencia pueden fácilmente dar el diagnóstico mediante un examen clínico simple. Si con el diagnóstico son observadas verrugas, son necesarias investigaciones más extensas.

No existe tratamiento que cure definitivamente esta enfermedad. Sólo puede intervenirse en la destrucción de las verrugas ya surgidas, mediante diversos métodos (con la especificación de que pueden reaparecer en cualquier momento):
-la aplicación local de sustancias cicatrizantes;
-procedimientos de destrucción fría o caliente (“electrocauterio” o “crioterapia”);
-destrucción con el láser (la cicatrización es mucho más rápida).

Sea cual sea el método que se adopte, se requiere abstinencia sexual durante toda la terapia. Cabe señalar que, a través de un tratamiento adecuado, el riesgo de contaminación de otras personas se reduce sustancialmente.

Para prevenir la reinfección, se recomienda el tratamiento de todas las parejas sexuales al mismo tiempo.

Al igual que cualquier otra enfermedad de transmisión sexual, el uso permanente del CONDÓN es, sin duda, el mejor medio de prevención. También la atención manifestada con respecto a la elección de sus parejas sexuales debe ser un objetivo fundamental.

“Si uno no se cuida, la negligencia asumirá contentamente esta responsabilidad.” - Carrie Latet.