Herpes genital (el virus Simplex)

Herpes genital (el virus Simplex)

Herpes genital (el virus Simplex)

La enfermedad causada por el virus "Simplex" se manifiesta en dos formas: Herpes Simplex Tipo I y Herpes Simplex Tipo II. Ambos son contagiosos. No podría ser diferente, por supuesto… El tipo I afecta principalmente el área de la boca y hace su aparición en especial durante los episodios de resfriado o gripe con estado febril; el tipo II se produce en el área genital, con modo de transmisión a través de las relaciones sexuales sin protección. A diferencia del herpes tipo I, que está activo y puede dañar ocasionalmente incluso la zona genital (durante los episodios de sexo oral), el herpes tipo II es contagioso, independientemente del tipo de relación sexual practicada.

La enfermedad está muy presente, sobre todo entre los adolescentes.

Los síntomas pueden estar ausentes por completo y, si aparecen, sólo se pueden sentir al inicio de la enfermedad, en forma de ardores al orinar, cefalea (dolor de cabeza), fiebre, dolor muscular o aumento del volumen de los ganglios. La lesión hace su aparición y evoluciona primero por la inflamación de la piel en el lugar donde aparecerá el herpes (en el área de los genitales o alrededor de la misma) y luego el área se pone caliente, generando dolor y picazón. La vesícula resultante va a estallar y producirá una costra que estará presente hasta que se sane. Sólo la primera aparición tarda varias semanas; las siguientes etapas evolutivas son más cortas y menos molestas.

Por desgracia, el herpes es incurable. Una vez adquirido, el virus permanece en el cuerpo, "colgando" en el sistema nervioso, haciendo sentir su presencia sólo cuando beneficia de factores favorables que pueden activarlo.

Las lesiones aparecen periódicamente, dependiendo de la persona, con un promedio de 3-4 apariciones por año, cuando el sistema inmune no es muy fuerte. De lo contrario, las erupciones son mucho más raras, con períodos de curación mucho más cortos e intensidades de dolor muy pequeñas. Puede dar la impresión de curación, para que luego, durante una enfermedad, la dieta, la menstruación, una cirugía y especialmente cuando el estrés se manifiesta con intensidad, reaparezca.

A diferencia del herpes específico al área oral, que puede ser fácilmente identificado, el genital requiere consulto médico de especialidad, ya que es muy difícil de diagnosticar. Un examen con el fin de detectar las posibles lesiones internas puede dar resultados sólo si el virus está activo, por muestreo local. Durante la latencia, si los resultados no son muy precisos, se pueden hacer pruebas de sangre específicas.

Debido a que, por lo menos de momento, no existe un tratamiento que pueda curar esta enfermedad, los médicos recomiendan una simple terapia con medicamentos antivirales, en forma de pastillas o ungüentos, eficaces sólo en la reducción de las molestias y acelerar la cicatrización de las heridas. En los pacientes con muchas recurrencias, se pueden administrar productos farmacéuticos (sólo siguiendo la prescripción del médico), durante periodos de tiempo más largos, dirigidas a reducir la frecuencia de la reactivación.

Para reducir drásticamente el peligro de contaminación con el virus del herpes genital, es imprescindible utilizar el condón cuando se tiene relaciones sexuales de cualquier tipo. La única solución eficaz en este sentido es representada por: los preservativos y la reducción del número de parejas sexuales. Para las personas que sufren de esta condición, existe la posibilidad de seguir unos tratamientos para reducir el riesgo (sin eliminarlo completamente, sin embargo) para transmitir la infección.