Un poco sobre BDSM

Un poco sobre BDSM

Un poco sobre BDSM

“No juzgues a un libro por su cubierta.”
(Anónimo)

Los orígenes históricos del BDSM no son claros y se pierden en algún lugar muy profundo... en las brumas del tiempo. La primera mención de este tipo de prácticas viene del siglo IX a. C., sobre ciertos rituales de flagelación en Orthia Artemis, una de las zonas más importantes de la antigua Esparta. Aquí, estos hábitos llamados “diamastigosis” se practicaban con regularidad.

Sin embargo, la más antigua prueba gráfica en relación con las actividades sadomasoquistas fue descubierta en una tumba en Tarquinia (Italia).

Varias otras evidencias con relación a las prácticas BDSM, como un sustituto del acto sexual o parte integrante de éste, se mencionan por los historiadores en diversas etapas más o menos lejanas de la historia.

Kama Sutra describe los métodos de golpeo que se pueden aplicar durante el coito y también las zonas permitidas para producir diferentes tipos de placer. Estos textos sobre las experiencias eróticas atípicas explícitamente subrayan que los juegos practicados durante la actividad sexual deberían ser realizados exclusivamente de manera consensual, ya que no todos los hombres y, sobre todo, no todas las mujeres perciben tales intentos como un factor novedoso, emocionante o dador de placer.

Desde esta perspectiva, Kama Sutra puede ser considerado uno de los primeros escritos que se ocupan de las actividades sadomasoquistas y las reglas de seguridad específicas a las prácticas BDSM.

Algunos historiadores sostienen que uno de los precursores de este campo se puede encontrar en el comportamiento de los caballeros medievales que mostraban su amor u obediencia en formas muy similares a las prácticas eróticas “no convencional” de hoy en día.

Otros argumentan que el BDSM se individualizó y fue catalogado a principios del siglo XVIII, cuando la civilización occidental comenzó a definir su sexualidad, también desde el punto de vista médico.

Actualmente, el BDSM se practica en todo el mundo; en todos los países existen comunidades o clubes de perfil. El número exacto de seguidores no se conoce, de hecho, podría ser muy difícil de calcular esa cifra, ya que la mayoría optan por realizar este tipo de actividades en un entorno completamente privado.

Ho existe una cierta categoría social inclinada a los hábitos sexuales del área del BDSM. Los hombres y las mujeres de todos los entornos y niveles sociales son igualmente curiosos a ser atado, constreñidos o a dominar su pareja a través de diversas acciones perversas.

En términos generales, la abreviatura BDSM se puede dividir en tres áreas o seis actos:
-B & D - Bondage y Disciplina;
-D & S - Dominación y Sumisión;
-S & M - Sadismo y Masoquismo.

Bondage. La definición del bondage significa la inmovilización física propia o de otra persona, por supuesto, de manera consensual y utilizando el material adecuado.

En general, la gente acude al bondage fácil, a veces sin darse cuenta. Por ejemplo, las famosas esposas de peluche que, para ser honestos... casi todos adoramos o con las que, al menos una vez, tuvimos fantasías.

La razón principal por la que el bondage es una de las más populares prácticas BDSM es que la acción en sí proporciona a uno de los miembros de la pareja (al pasivo) ese sentimiento excitante de limitación e impotencia, y al otro el placer de dominar, tener plenamente el control y cumplir sus deseos sin encontrar oposición alguna.

A otras personas simplemente les encanta la sensación de estar con los ojos vendados... saboreando de esta manera los momentos de “sorpresa” y desconocido. Para la persona que ofrece las “sorpresas” es igual de agradable, ya que tiene la sensación de total libertad, con la certeza de que, independientemente del gesto que haga, nadie lo podrá ver... así que no será juzgado o mal apreciado.

Por último, pero no menos importante, el bondage es excelente, ya que estimula la confianza entre los miembros de una pareja, enseñándoles a disfrutar de lo que van a recibir o dar.

Disciplina. Práctica erótica que se traduce por la obligación del sumiso a obedecer y ejecutar todo lo que le ordena el dominante, éste último asegurándose de que posee y mantiene el control a través de reglas y castigos. Ésta sería una breve definición de de la disciplina en los juegos eróticos.

En esencia, el acto de disciplina tiene un escenario relativamente simple. Se produce cuando el sumiso requiere un tratamiento coercitivo debido a una conducta inadecuada al escenario acordado (por ejemplo, tras el incumplimiento de ciertas normas acordadas al principio). Estas reglas se establecen antes de cualquier sesión, siendo aceptadas de mutuo acuerdo por ambas partes. Las reglas pueden ser simples: “¡Está prohibido fumar!” o estrictas: “¡Tu... no tendrás un orgasmo!”.

Si usted es nuevo en las técnicas BDSM, puede probar con un simple juego de rol. Por ejemplo, al ser “maestro” o “maestra” (con la misión de supervisar las tareas), ofrece al o a la estudiante una lección de disciplina, cada vez que, accidentalmente, observa sus partes íntimas, a través de unos ligeros golpes en el posterior con unos artículos especialmente diseñados para este propósito... una pala, una fusta o, por qué no, incluso un látigo.

Si usted desea participar un poco más, los castigos pueden evolucionar hacia la parte mental y emocional, a través de la humillación y la “flagelación” verbal.

Por supuesto, todo esto se hace SÓLO con el permiso de su pareja.

Dominación. Gama de comportamientos, costumbres y rituales que permiten ejercer el control y el poder sobre otra persona.

Tal vez usted no se da cuenta, pero, en la mayoría de las relaciones, siempre hay una persona “dominante” y otra “sumisa”, incluso si la relación o el sexo en sí no tienen nada que ver con el BDSM.

Muchos aman a practicar su lado sumiso en la intimidad, pensando que la disciplina y el bondage son maneras excitantes de ser controlados. Un muy bueno método de entrar en el papel de dominador es vestirse en diferentes trajes de cuero, PVC o látex. De esta forma, se crea un tipo de autoridad visual, una postura relativamente agresiva, muy atractiva, perversa y sexy. También podría disfrutar del control del placer o del momento “sublime” (el orgasmo), utilizando la técnica de arranque-parada, hasta que usted decida que es el momento del “final”.

Usted puede también optar por escenarios en los que se puede caminar a los clientes (en el interior del lugar donde desarrolla su actividad), utilizando un collar o una correa en su cuello o restringirlos a realizar determinadas actividades del hogar (limpieza, ordenar las cosas etc.).

Sumisión. La sumisión expresa el estado de cumplimiento producido como resultado de la dominación.

La dominación y la sumisión son dos cosas que van juntas. Los solicitantes sumisos deberán cumplir plenamente lo que usted les exige; de lo contrario... correrán el riesgo de ser sancionados o castigados.

Usted puede optar por una mordaza (por la cual, impedirá al sumiso a hablar; éste sólo podrá gemir de manera excitante) y también por unas esposas o diversos accesorios de bondage para las manos y los tobillos (que impedirán al sumiso a tocarse o a tocarle a usted), o, por supuesto, por una máscara para los ojos (que impedirá al sumiso a ver).

El cambio de poder puede ser muy satisfactorio tanto desde el punto de vista sexual como emocional.

Muchos escorts BDSM extienden la “sumisión”, dejando que se convierta en parte de la vida de los clientes sumisos (los fieles), tomando el papel de “dueño de la clave” de su cinturón de castidad.

Sadismo. La obtención de la satisfacción sexual causando dolor a otros.

El sadismo es a menudo considerado una mala palabra, inusual o en contradicción con la moral, debido a las connotaciones específicas de los caracteres corruptos o antisociales. Sin embargo, con el paso del tiempo, el sadismo y el masoquismo, como nociones abstractas, se han incorporado de manera predilecta en la filosofía del BDSM y se han transformado en un concepto opuesto a esta imagen oscura.

Si usted se comporta sádicamente, esto siempre debe ser consensual (sólo con el consentimiento de ambos miembros de la pareja), es decir, usted, a través de su actitud, tiene que proporcionar placer sexual (de manera obligatoria), incluso a los clientes.

Masoquismo. La obtención de la satisfacción sexual por la tolerancia del dolor.

Básicamente, el masoquismo es el opuesto del sadismo. Los seguidores de esta práctica aman a sentir dolor, o bien provocándoselo por ellos mismos, o bien recibiéndolo de una pareja dominante.

A muchos masoquistas les encanta experimentar dolor, porque su presencia fuerza al cerebro a liberar una gran cantidad de endorfinas, creando, de esta manera, una sensación de satisfacción sexual (a veces incluso el orgasmo) y un estado de ánimo positivo, muy bonito... una especie de “droga natural”. Además, algunos adeptos de estas prácticas declaran que, después de las sesiones de flagelación y humillación, además del placer erótico, al final, se sienten muy relajados y aliviados del estrés y la tensión acumulada en la vida cotidiana.

El placer sexual a menudo se obtiene a través de la “tortura” de los genitales, ya que esta sensación es única e intensa.

¡La seguridad ANTE TODO! Lo más importante a tener en cuenta en la práctica de las actividades BDSM es que todo lo que hace tiene que ser consensuado y en condiciones de seguridad.

Le ofrecemos algunos consejos útiles por los que usted puede asegurarse de que obtiene los mejores resultados en sus actividades y juegos perversos:

-Asegúrese de que siempre tiene una palabra o un gesto de seguridad, que se puede utilizar para poner fin a cualquier tipo de acción, si usted o sus clientes sienten que la situación se sale de control o si lo que está ocurriendo es demasiado.

-Si sus clientes no están interesados ​​en este tipo de prácticas, no insista. El BDSM se puede practicar sólo si ambas partes expresan su consentimiento en este sentido y se sienten cómodos en estas circunstancias.

-Cuando están involucradas más personas, asegúrese de que todo el mundo entendió todos los detalles del escenario que piensan desarrollar a continuación. Las situaciones en las que la acción se desarrolla en un grupo pueden llegar a ser “espantosas”, ¡incluso cuando todo el mundo sabe exactamente lo que hace!

-Hable sobre las reglas y limitaciones antes de cualquier sesión.

-No use (ni usted, ni sus clientes) alcohol o analgésicos durante estos juegos. La capacidad del cuerpo para percibir el dolor puede ser reducida y, por lo tanto, se pueden superar, involuntariamente, los límites, más allá de la normalidad, dando lugar a posibles lesiones o daños.