Reglas para acompañantes BDSM

Reglas para acompañantes BDSM

Reglas para acompañantes BDSM

“Cuando todo falla, lea las instrucciones.”
(Cahn)

El BDSM es algo que todo el mundo intenta tarde o temprano... aunque sea sólo con “las puntas de los dedos”.

Aunque clasificadas como perversiones sexuales, las prácticas BDSM no encajan completamente en esta categoría. Debido a que son acciones consensuadas, como resultado de unos deseos expresados ​​libremente entre personas adultas y con pleno discernimiento. Además, estas manifestaciones son más una válvula de descarga de los sentimientos no expresados, que nos hacen a veces construir de forma mental diferentes fantasías excéntricas. Las neuronas se mueven de maneras misteriosas, ¿verdad?

En esencia, tal como se define en el título BDSM (como acrónimo), hay cuatro “técnicas” diferentes, pero que, sin embargo, pueden interferir entre sí:

1).-Bondage. El bondage es la práctica de inmovilización de su pareja, de forma que se le restrinja total o parcialmente la posibilidad de movimiento. Cabe destacar que los métodos de inmovilización no deben causar daño corporal. Para poder experimentar de manera segura este tipo de fantasías, se le exigen conocimientos serios de la anatomía y mucha práctica, así que... sería aconsejable empezar con algo más fácil. Por ejemplo, con procesos de encadenamiento u obturación de la vista mediante tiras de cuero o tela en los ojos.

2).-Dominación. Esta técnica consiste en ejercer en sus clientes unos procedimientos diseñados para causar sufrimiento (físico y mental). La práctica incluso se convierte en una forma de terapia para los que tienen altos cargos (en particular de control) y suelen dar órdenes sin tener en cuenta las consecuencias “afectivas” de sus decisiones. A veces, estas personas necesitan experiencias de tal naturaleza, para facilitar y equilibrar la función del cerebro.

3).-Sadismo. La focalización parafílica del sadismo sexual implica actos (reales, no simulados) por los que el individuo consigue excitación sexual del sufrimiento psicológico o físico (incluyendo la humillación) de su pareja. Algunos individuos expresan sus fantasías de este tipo durante la actividad sexual, pero, debido a un comportamiento reservado, no se llevan a cabo. En tales casos, el sadismo consiste en la idea de tener un control completo sobre el sumiso; éste último se siente aterrorizado por la anticipación del acto sádico inminente, pero que, sin embargo... no se produce. Otros ponen en práctica los impulsos sexuales sádicos, junto con una pareja que consiente el sufrimiento (masoquista sexual), el dolor o la humillación. Es posible que las fantasías surjan desde la edad de la infancia. El sadismo sexual suele ser crónico. Algunas personas pueden participar en actos sádicos durante muchos años, pero sin sentir la necesidad de aumentar la intensidad, debido a un autocontrol eficaz y estricto. Generalmente, sin embargo, la agresividad y la violencia de los actos sádicos aumenta con el tiempo. Cuando se practica con personas que no dan su consentimiento, el acto se considera un delito.

4).-Masoquismo. Búsqueda del dolor físico o, más generalmente, del sufrimiento y de la degradación (sobre todo moral), que puede ser consciente (e inconsciente), especialmente en el caso del masoquismo psíquico. El síndrome es una de las formas en que puede aparecer la libido. En esencia, representa una inversión del sadismo (actividad transformada en pasividad) y una reorientación hacia su propia persona. Freud muestra que, originalmente, el sadismo se refiere a la humillación o a la dominación del otro y, mediante la inversión, la sensación de dolor puede causar la excitación sexual. El masoquismo moral es específico a las personas que no quieren y no esperan que su pareja les provoque sufrimiento alguno, siendo capaces de obtenerlo unilateralmente, de distintas circunstancias de la vida (más o menos provocadas), confirmando de esta forma una especie de “necesidad inconsciente de castigo”. Esta forma de manifestación puede ocurrir sin relación alguna con la idea de sexo.

 

Origen y definición del sadomasoquismo. El neurólogo y psicólogo Richard von Krafft-Ebing prestó los nombres de los famosos escritores francés y austriaco que han vivieron en los siglos XVIII y XIX, Sade y Sacher Masoch, para poder nombrar a la perversión sexual que llamó “sadomasoquismo”. En esta combinación de prácticas, el placer sexual se logra tanto causando como aceptando el dolor físico o la humillación. Según Freud, es la forma más común e importante de perversión. Practicar el sadomasoquismo se considera una desviación patológica cuando es la única forma en que una persona puede ser excitada sexualmente.

 

¿Una perversión o un juego? El sado-masoquismo puede ser sólo una fantasía utilizada para agregar un poco de sabor a los placeres sexuales normales. También puede convertirse en una verdadera perversión, lo que lleva a consecuencias dramáticas sobre las víctimas.

La perversión. Es una perversión, es decir un sustituto patológico del acto sexual normal, cuando es el único medio por el cual una persona puede exteriorizar sus deseos íntimos muy profundos y persistentes. En general, el sadomasoquismo no es considerado como un delito si se produce entre dos adultos que consienten a participar en ello. Por supuesto, en términos legales, están prohibidos todos los actos de tortura o crueldad (real). Si el sadomasoquismo se practica contra la voluntad de una persona o si la persona en causa siente consecuencias físicas y psicológicas adversas, la práctica también puede ser clasificada como un acto ilegal, prohibido por las leyes de la mayoría de los países.

El juego. De los estudios hechos últimamente, a nivel mundial, resulta con claridad que a muchas personas les gusta probar juegos eróticos de dominación o sumisión. Estos pueden ser definidos como prácticas desarrolladas entre personas adultas, que se respetan mutuamente y, fuera de la intimidad, son absolutamente iguales. En este contexto, el BDSM implica el consentimiento de ambos miembros de una pareja, que sólo experimentan respetando ciertos límites de unas fantasías más insólitas.

Si se cumplen estas condiciones, el juego se lleva a cabo para aumentar la intensidad de los sentimientos y sensaciones mutuas. A menudo se trata de un medio por el cual se exterioriza muy fácilmente un deseo sexual excéntrico. Cuando todo se desarrolla de manera controlada y si se garantiza la libertad y la integridad de cada miembro de la pareja, el sado-masoquismo puede aliviar las tensiones y los temores sexuales.

 

Fundamentos de una relación sadomasoquista. Las relaciones de este tipo nunca son completamente idénticas, pero todas se basan en una serie de reglas que siempre deben ser respetadas. Los siguientes principios deberían permitir a los miembros de la pareja a llevar a cabo sus fantasías respetando los límites de la seguridad, la normalidad y del libre albedrío:

-Sea PACIENTE. Antes de construir un escenario de dominación, hay que entender que usted no tiene ningún derecho “especial” sobre sus clientes. Ellos no están obligados a escucharle más de lo acordado. Déles el tiempo para conocerle, para que se convenzan de que usted se merece su confianza. La fineza y la sutileza son elementos importantes en el arte de la dominación.

-Sea ABIERTO. Aunque se considere que el dominador es el que instruye, nunca olvide que usted también aprende de los demás, independientemente de su experiencia. Acepte también las opiniones de otras personas que puedan tener una perspectiva totalmente diferente. Tenga en cuenta que es la única forma en que va a llegar a la perfección.

-COMUNIQUE. Usted tiene la responsabilidad de descubrir las informaciones esenciales acerca de las personas que tendrá como clientes. Límites, gustos, lo que no les gusta, sus deseos, historial médico, etc. A su vez, no se envuelva en el misterio. Más los clientes sabrán acerca de la escort a la que acuden, más aumentará la confianza en los servicios que esperan. Defina claramente las reglas del juego. Sus límites. Es mejor repetir dos veces los mismos detalles que olvidar alguno importante. Usted no es un vidente; su pareja tampoco tiene la capacidad de leer la mente. Una comunicación clara y detallada es uno de los elementos más importantes de este tipo de relación.

-Sea HONESTO/HONESTA. Si usted no tiene experiencia en un segmento particular del campo, cuando su pareja quiere probar algo no hay que pretender que usted es el mejor o la mejor en el negocio. Sea honesto/-a y acepte sólo las acciones cuyo control está seguro/-a de que puede mantener. La seguridad debe ser su prioridad principal.

-Sea COMPRENSIVO o COMPRENSIVA. Un juego debe ser una síntesis creativa de sus necesidades y fantasías combinadas con las necesidades y placeres de sus parejas/ clientes. Aunque al parecer los clientes están “sujetos”, en realidad, cada uno está sirviendo al otro. Actúe de tal forma que gane su total confianza y nunca la traicione. Utilice correctamente la confianza concedida. ¡Siempre!

-Sea REALISTA. Siempre ponga fin a un juego cuando el cliente lo requiere. Nunca cuando se arrepiente de que se ha ido demasiado lejos. Recuerde que el control, el poder y la sensibilidad son los elementos más importantes en esta área y no la intensidad de la estimulación. Hay que distinguir correctamente entre la fantasía y la realidad. No todo es siempre posible y no siempre es conveniente llevar a cabo todo.

-Sea realmente DOMINANTE. “Los sumisos”, por lo general, buscan a alguien que domine su cuerpo y espíritu, no sólo a alguien que se comporte con dureza. Sin duda, quieren un o una DOMINANTE, no un bruto. Ellos/ ellas se le ofrecen de buena fe, y por eso, usted debe asumir toda la responsabilidad con respecto a ellos/ellas. Sea consciente y manténgase dentro del marco que ha definido. Cree pautas y respételos.

-Mantenga EL CONTROL. Si usted se siente cansado, estresado o fuera de forma, no acepte ninguna cita. Si usted está enojado o en un estado emocional inusual... ¡absténgase! Y, por supuesto, nada de alcohol ni drogas antes de las citas. Para tomar el control de una persona, es necesario, ante todo, ser perfectamente consciente y tener control de sí mismo en TOTALIDAD.

-¡HAGA TODO CON PLACER! En primer lugar, los clientes acuden a sus servicios para sentirse bien. Porque, después de todo, esto es lo que significa BDSM. Un placer erótico intenso, obtenido por diferentes maneras... creativas y responsables.

 

La confianza. Psicológicamente, nos sentimos tentados a ofrecer a nuestra pareja lo que nos gusta, creyendo que lo que es bueno para nosotros sin duda es bueno para los demás, pero... está MAL.

1.-Los clientes necesitan primero SEGURIDAD. Si usted les hace sentir seguros, les convencerá de que nada malo les puede suceder y logrará poner en práctica muchas de las fantasías que quiere darles a conocer.

2.-No asuste a sus clientes, no les trate con brusquedad y tenga PACIENCIA. Comience con las pequeñas cosas, que no son una amenaza para ellos, a las que usted siente que el cliente puede manifestar una vaga curiosidad.

3.-Muéstreles que pueden expresar LIBREMENTE sus opiniones, pensamientos, fantasías... sin ser criticados o condenados. Anímelos en cualquier acción de fantasía...

Las actividades sadomasoquistas deberían permitir a los participantes construir y mantener una relación sólida basada en el entendimiento mutuo y la aceptación de los límites del otro. Un cliente que experimenta juegos sadomasoquistas suele convertirse en muy íntimo, con ganas de confesarse, de compartir sus experiencias. Un diálogo honesto entre dominante y sumiso es indispensable para una colaboración exitosa. El cliente debe expresar sus sentimientos antes y después de las actividades sadomasoquistas y es imprescindible que usted sea un buen oyente.

Este pleno entendimiento le da a la atmósfera una cierta delicadeza. Debido a que se requiere un buen conocimiento recíproco, a menudo es difícil participar en juegos sadomasoquistas con personas absolutamente desconocidas, que acaba de encontrar. Por lo tanto, una mínima “exploración” durante un par de reuniones “suaves” es bienvenida.

 

La negociación y el respeto de los límites. El dominante debe conocer todo lo que significa experiencia sexual, fantasías, límites y tabúes del sumiso. Siempre debe haber un debate previo y una negociación real sobre las necesidades de los clientes y sobre lo que quieren evitar. Los límites varían de un solicitante a otro y pueden evolucionar a lo largo de la relación, si el cliente se mantiene fiel al escort.

No debe causar nunca humillaciones o daños reales al sumiso. Eso no significa necesariamente que las palmadas y los “castigos” están excluidos de los juegos sadomasoquistas. En los juegos de dominación y sumisión, un cierto dolor puede llevar a experimentar nuevos placeres, cuyo propósito no se encuentra en sí mismo.

 

El uso de una contraseña. Una característica de los juegos sadomasoquistas es que pueden hacerle superar los límites cada vez más. Si le gustan estas prácticas, siempre va a querer descubrir nuevos horizontes, aceptará sensaciones más fuertes, querrá hacer y sentir cosas que nunca ha vivido hasta ese momento.

Pero puede suceder que la persona sumisa no se sienta tan bien durante un “episodio” erótico; por lo tanto, será útil que pueda parar la “acción” con una simple contraseña predeterminada. La idea de la contraseña (una palabra) está diseñada para hacerle saber tan pronto como algo no le agrada al cliente y quiere salir de esta situación de INMEDIATO. Usted debe avisar a sus clientes que no les servirá de nada llorar o pedir misericordia, porque estas manifestaciones son generalmente consideradas estimulaciones eróticas o parte del escenario verbal de la acción.

No utilice contraseñas como “¡Párate!”, “¡Déjame!”, “¡No aguanto más!”, ya que pueden ser mal interpretadas o confundidas con el lenguaje específico de la atmósfera. Elija palabras especiales, totalmente fuera de contexto, como “Atenas”, “Zero” o “Polo Norte”. Si la persona sumisa está atada por la boca, piense en algunos gestos que podrían utilizar en este sentido. Cuando se dice la contraseña o se hace el gesto (señal), TODO debe cesar DE INMEDIATO.

También como medida de precaución:

-el bondage nunca se debe combinar con alcohol o drogas (ya que estos reducen la capacidad del cuerpo para sentir el dolor y los golpes aguantados en estas condiciones pueden provocar involuntariamente lesiones graves);

-no hay que dejar al sumiso atado en la misma posición durante más de una hora (corre el riesgo de que los lazos impidan el flujo sanguíneo);

-no permita que los clientes se sienten en posiciones que podrían interrumpir su respiración;

-las encadenaduras deben hacerse de forma que se puedan desatar muy fácilmente.

 

Dueño y esclavo... el papel de cada uno. En los juegos sadomasoquistas, uno de los miembros de la pareja desempeña el papel de dominador y el otro de sumiso, pero ambos participantes en este escenario dependen el uno del otro para satisfacer sus necesidades individuales. Tanto el dominador como el sumiso son iguales. ¡Recuerde! Del dominador al “Dueño” hay sólo una diferencia imaginaria.

 

El papel de dominador o “Maestro”/“Maestra”. El papel de dominador, o “Maestro” es de tener el control sobre las acciones, los sentimientos y los deseos del sumiso o del esclavo. “Los Maestros” sin experiencia consideran que dominar significa sólo dar órdenes a los esclavos. Pero sus atributos son mucho más complejos. “El Maestro”, ya sea hombre o mujer, debería encontrar una manera de despertar el deseo del esclavo de complacerle y satisfacerle. El papel del dominante no es crear dolor o humillación, sino guiar al sumiso e inculcarle ideales, enseñarle cómo disfrutar del juego y cómo vivir los momentos de placer. El dominante puede inventar escenas de acuerdo con su propio deseo, pero también debe tener en cuenta las aspiraciones y los placeres del sumiso.

 

El papel del esclavo o del sumiso. El esclavo merece ser tratado con respeto y dignidad. Él o ella deben tener la libertad de expresar sus opiniones e interactuar plenamente con el “Maestro”. El sumiso aprende cómo complacerle al dominador o saber que su buen comportamiento será recompensado, mientras que un comportamiento inadecuado será castigado. El esclavo encuentra, sin embargo, diversas formas de manipular su “Maestro”, de acuerdo a sus propios deseos. En efecto, ninguno existe sin el otro y cuando esta relación se está desmoronando, el juego termina.

 

Las prácticas utilizadas por los sado-masoquistas. Las prácticas sadomasoquistas pueden llevarse a cabo de varias maneras. Dentro de ellas pueden ocurrir actos sexuales o pueden faltar por completo. Las técnicas son variadas. Del bondage fácil o más intenso hasta los golpes más suaves o la humillación... Y la dominancia va desde lo físico a lo psicológico. Así que hay sadomasoquismo leve y sadomasoquismo fuerte. Algunas personas van a los extremos, incluyendo el uso de las heces, la provocación de quemaduras, cicatrices o golpes dados sin piedad en los órganos sexuales.

En los juegos sadomasoquistas, el dolor es a menudo considerado una de las más interesantes sensaciones para explorar. Cuando una persona se excita sexualmente, su tolerancia en términos de sufrimiento físico o psicológico es mayor y el dolor causado puede transformarse en placer. Sin embargo, el dolor no es obligatorio. Es sólo un accesorio que se puede utilizar o no. Es, en realidad, un símbolo de la dominación, pero la subyugación sin “tortura” puede crear un estado aún más interesante de euforia.

 

El contexto. Los juegos sadomasoquistas son a menudo practicados con un ceremonial, siguiendo un plan previamente determinado e implican el uso de diversos accesorios: trajes de cuero, vinilo o látex, piel, botas, encadenamientos, cadenas, látigos, corbatas, collares, correas, esposas, cuerdas, etc. En el plan se hacen peticiones o se dan órdenes y, si se violan las reglas, la persona sumisa es castigada por diversos medios (bofetadas, azotes, escozores, quemaduras, etc.).

 

Varias sensaciones. Las reacciones fuertes se pueden obtener si se utilizan objetos que implican percepciones más intensas del frío, el calor o pellizcos. Así que, cera, hielo o abrazaderas se pueden utilizar para lograr estos estados. La activación de adrenalina causada por los juegos BDSM provoca la excitación tanto del esclavo como del “Maestro”. Las abrazaderas se aplican a veces en los genitales o los pezones. La sensación de dolor a menudo se produce sólo después de la interrupción del contacto con la abrazadera y se puede quitar por el contacto suave con los dedos con las zonas afectadas. Si utiliza pinzas por la primera vez, permita que el cliente lo intente solo, para acostumbrarse a la idea y reducir su miedo. También, preste atención a las zonas sensibles del cuerpo, especialmente si se utiliza hielo o cera caliente.

 

El encadenamiento. En los juegos sadomasoquistas, el sumiso es inmovilizado con cuerdas, cadenas, esposas y puede tener los ojos vendados para restringir su posibilidad de movimiento o para ampliar el grado de sorpresa con respecto a las acciones que se llevarán a cabo. Vendar los ojos también puede crear la impresión de misterio. Puesto que el sumiso no puede ver, no sabe qué va a pasarle, pero también tiene la impresión de que no le ven. Cuando ata las manos de los clientes, éstos se sienten como prisioneros, pero al mismo tiempo se relajan y, a veces, esta sensación ayuda al distanciamiento y produce un estado hipnótico agradable. ¡No se olvide! Como “Maestro”, usted es responsable de la seguridad del esclavo.

 

Disciplina corporal. El látigo, las correas, la fusta y el manojo de palitos son herramientas de castigo, que tienen un gran poder erótico. La flagelación es una práctica sexual antigua y está presente en muchos escritos eróticos, como el Kamasutra. El dolor despierta los sentidos y centra la atención en un área específica del cuerpo. Las palmadas sólo se hacen con las manos descubiertas. El sonido y el ritmo también participan en el placer de aquellos para los que el castigo corporal es indispensable al preludio del acto sexual o incluso a su sustitución. Las series de golpes pueden satisfacer una amplia variedad de tendencias profundamente ocultas y reprimidas en el misterio de nuestros sentimientos íntimos.

 

La verbalización/La comunicación. En la mayoría de los casos, las palabras fuertes, tales como las órdenes abusivas o las obscenidades, son una parte integral de los juegos sadomasoquistas. Tened en cuenta que es sólo un juego. El objetivo no es reproducir las torturas de la Inquisición. El efecto psicológico de las palabras usadas debe mantenerse bajo control. Los gestos contrarios (como las caricias, por ejemplo) pueden disminuir la intensidad de expresión y pueden ayudar a evitar un posible “mal” psicológico. Mantienen incluso el deseo y conciencian el placer sexual.

 

Seguro, sano y consentido. Éste debería ser el lema de la comunidad BDSM. Aunque vista desde fuera (de un potencial espectador no iniciado), una experiencia erótica específica de este campo podría parecer intimidante, terrible e incomprensible... usted debe saber que las personas que participan en este tipo de prácticas conocen exactamente y muy en detalle lo que quieren, establecen antes y de común acuerdo cómo se desarrollarán los escenarios a los que tomarán parte, y la comunicación, el respeto y el consentimiento libremente expresado son las únicas coordenadas sobre las que construyen sus relaciones (ya sean ocasionales o efímeras).