Medidas de seguridad en BDSM.

Medidas de seguridad en BDSM.

Medidas de seguridad en BDSM.

“La confianza es el inefable consuelo de sentirse seguro con una persona,
sin tener que pesar sus pensamientos ni medir sus palabras.”
(George Eliot)

Para realizar una experiencia BDSM adecuada, la técnica no basta. La escort-BDSM dominante debe ser capaz de darse cuenta de los sentimientos de la persona sumisa, sobre todo cuando la acción se vuelve más dinámica.

La clave de un baile es de permanecer en el mismo paso con su pareja. El dominante conduce y el sumiso lo sigue. No sólo la capacidad de “mantener” el ritmo es lo que importa, sino que también la comprensión y la coordinación entre ambos miembros de la pareja.

Si supiéramos siempre lo qué siente la persona que está a nuestro lado y lo qué piensa, en algún momento, entonces es probable que no nos hagan falta las palabras de seguridad o las negociaciones antes de iniciar una sesión erótica. Sin embargo, como esto es imposible, les presentamos a continuación, en breve, una serie de técnicas que permiten una comunicación óptima entre los escorts y sus clientes, durante el desarrollo de las prácticas BDSM:

 

1).-Palabras de seguridad. En primer lugar, hay que decir que, además de las palabras de seguridad (que simplemente detienen la acción por distintos motivos invocados por la persona sumisa), también hay palabras de “advertencia”, necesarias sólo para ralentizar la acción. Estas palabras indican que la persona que las pronuncia comienza a tener dificultades en soportar la respectiva práctica. “La palabra de seguridad” (o hacer el gesto con la misma función) está destinada exclusivamente para situaciones en las que la pareja no puede resistir o ya no tiene confianza, lo que es mucho más grave, imponiendo una parada completa e inmediata de la acción erótica.

De una forma u otra, la mayoría de los adeptos de estas prácticas incorporan tales palabras o gestos (si al sumiso se le pone una mordaza en la boca) en las negociaciones previas a la sesión, como una bienvenida medida de seguridad, incluso si es posible que no sea utilizada. Ya que cada persona es única a su manera y tiene diferentes niveles de tolerancia en comparación con los demás, la respectiva convención le proporciona un alto grado de seguridad, más confianza y, en ningún caso, reduce la calidad de la escena erótica.

Las palabras de seguridad se utilizan sobre todo para el miembro sumiso no experimentado de la pareja (o que está nervioso), que se calman un poco, sabiendo que se puede tomar un descanso o que se puede parar toda la acción con el uso de una palabra o un gesto. Las situaciones que pueden destruir una escena son aquellas en las cuales los clientes se queden bloqueados por culpa de una disfunción fisiológica o psicológica, como, por ejemplo: entumecimiento de las manos, un zarcillo, un ataque de pánico, mareos o falta de dominio. En tales casos, el ambiente de la escena puede ser muy difícil de restaurar (una vez que ha sido destruido). Sería ideal que las fórmulas verbales o los gestos de advertencia permitieran a la dominante de anticipar y salvar la situación antes de que sea demasiado tarde, por un breve descanso, continuando la acción tan pronto como se resolvió el problema que condujo a su interrupción.

Al mismo tiempo, hay casos en que la persona dominante se distrae por la sumisa, ésta última siendo muy quisquilloso o poco voluble acerca de cómo le gustaría que se desarrollara la acción. Estos clientes son muy exigentes e incómodos, ya que ellos no quieren una sesión BDSM, sino revivir sus propias fantasías, en las que mezclan elementos sin conexión alguna entre ellos (y, sobre todo, con lo que confunden con el espacio de expresión “artística y romántica”). Por otra parte, algunos solicitantes simplemente pronuncian las palabras de seguridad repetidamente, absolutamente inútil (¡irritante!), sólo para convencerse de que se toman en cuenta, teniendo como consecuencia la interrupción...

Una persona sumisa no debería abusar del privilegio de la posibilidad de solicitar un descanso y, en general, la mayoría no lo hace. La mayoría de los sumisos sólo quieren un pedal de freno (para ralentizar la situación, si necesario) y no una cuerda de parada. El objetivo de las palabras de pausa no es de señalar errores; las palabras de seguridad no están destinadas a la interrupción de la relación con el “Dueño”. Estas palabras tendrían que ser consideradas como verdaderas “herramientas” necesarias para apoyar la magia de los momentos íntimos, avisando a los miembros de la pareja sobre la aparición de cualquier disfunción.

Un “Dueño” responsable debe conocer o intuir cómo se desarrolla la escena desde el punto de vista del cliente. Además, él está obligado a ralentizar o parar cualquier acción, si se da cuenta de que el sumiso para por una crisis, pero no quiere dar a conocer esto. Esto se debe a que algunas personas sumisas quieren alcanzar el límite máximo e, incluso, pasarlo (desafiando su dolor), mientras que otras simplemente toman su papel muy en serio y no quieren decepcionar a su “Dueño”... siendo capaces de soportar más dolor de lo que sería normal en tales circunstancias.

Un escort BDSM profesional debe trabajar constantemente con cuidado, equilibrio y moderación, manteniendo constantemente el consenso y la seguridad de la persona sumisa.

 

2).-Señales de espera. Esta técnica fue mencionada por primera vez por Guy Baldwin. La práctica implica la coordinación entre el “Dueño” y el sumiso, sin utilizar las palabras de seguridad. Durante la escena, el sumiso está en contacto con su dominante, utilizando sólo las señales no verbales, como, por ejemplo: la tensión de las manos, el movimiento de las piernas, el parpadeo, etc. El “protocolo” funciona de la siguiente manera: inicialmente, el sumiso hace una señal para certificar que está listo y, a continuación, sigue el golpe. Mientras que el sumiso experimenta el dolor, muestra la señal de pausa. Cuando esté listo para el siguiente golpe, renuncia al gesto y se manifiesta de manera mímica en el sentido de estar listo para más...

 

3).-Pruébelo “poquito a poco”. Esto es un consejo básico para todos los escorts BDSM sin experiencia. Comience y evolucione gradualmente. No se apresure e intente con precaución cada práctica nueva. Lo mejor sería poner a prueba antes la técnica y ver si se puede hacer cómodamente. Sólo entonces se puede continuar con más intensidad...

 

4).-Conexiones mentales. Las conexiones mentales tienen como meta la restricción de los movimientos del sumiso sin el uso de esposas, cuerdas u otro artefacto físico. Todo se basa únicamente en su voluntad. No es una técnica de comunicación, sino más bien un método por el cual los sumisos pueden experimentar diferentes prácticas sin la sensación de constricción. También es una forma en la que el sumiso muestra confianza y responsabilidad con respecto al “Dueño”. En teoría, este método es beneficioso para cualquier contacto inicial, ya que les da a los clientes la opción de parar en cualquier momento cuando sienten que no pueden seguir más o ya no tienen confianza en la acción erótica.

Tenga en cuenta que la técnica en cuestión no es una receta “universal” y no se puede aplicar en todos los casos. La restricción física puede añadir soporte extra a la acción y evita que el sumiso se posicione sin querer o sin saberlo en una situación relativamente peligrosa. Así que la mentalistica no es recomendable a las personas con experiencia, sino más a los principiantes que “prueban” las diversas posibilidades del BDSM, a un nivel muy reducido.

 

5).-El análisis del juego. Una buena solución de probar la tolerabilidad física del cliente es pedirle que, después de la aplicación de una serie de golpes con diferentes intensidades, los clasifique en una escala de 1 a 10. Por lo tanto, si la respuesta es 9 o 10, usted sabrá cuál es el límite de tolerancia del cliente y es indicado que desarrolle la acción de manera algo más ligera. Si la respuesta es 3 o 4, entonces usted es libre de aumentar la intensidad.

 

6).-Controles. Los controles son, en realidad, pequeños descansos regulares realizados durante la acción, con el fin de consultar el estado del sumiso. Debe acercarse al sumiso y, posiblemente, preguntarle cómo se siente. Es extraordinariamente reconfortante hacer tales pausas durante las reuniones; se aconseja repetirlo cada aproximadamente 15-30 minutos. Los controles no deben alargarse demasiado, para no arruinar el “ambiente” o la dinámica de la acción.

 

7).-Cuentas atrás y pausa. Otra forma de mantener un buen contacto con sus parejas es el uso, durante un tiempo, de una cuenta atrás (en voz alta) o establecer el número de golpes que se aplicarán (antes del inicio de la sesión). Incluso los castigos o las cosquillas pueden entrar en la categoría sujeta a este procedimiento, ya que se recomienda que se realicen durante un determinado período de tiempo (determinado anteriormente). Una técnica muy utilizada es también la de preguntar a los clientes acerca de un determinado número de golpes que se pueden utilizar. De esta manera, los sumisos tienen una forma de control total sobre la acción. Mientras que la escena evoluciona, si la disposición se mantiene favorable, el número puede ser aumentado (sólo a petición de ambos miembros de la pareja).

 

8).-Adopte las relaciones del juego. De todas las técnicas mencionadas, lo mejor es tratar de conocer de cerca a los que usted va a citar en tales situaciones, tal vez iniciando una discusión en el preámbulo de la reunión. La experiencia le enseñará cómo “leer” a los clientes, para entender lo que quieren y lo mucho que pueden aguantar. Durante varias escenas o reuniones, usted llegará a anticipar sus límites, respuestas, preferencias y deseos, en el sentido de la satisfacción de las fantasías más ocultas. El tiempo y el deseo de perfección le van a apoyar para distinguir algunos matices e intensidades que le separarán de los principiantes. Conociendo a sus clientes, usted formará una base natural de confianza, lo que hará que la relación sea más agradable, llegando al punto en que no habrá necesidad de palabras o señales; no se olvide, sin embargo, de que toda la responsabilidad será suya.

 

Otros consejos en breve:

1.-Para evitar los posibles malentendidos, pregunte a sus clientes si ya tuvieron tales experiencias o están en su primer intento de este tipo. Las personas sin experiencia, que no saben exactamente qué son o qué significan realmente estas prácticas, podrían imaginar algo totalmente diferente, lo que podría llevar, generalmente, a situaciones incómodas o embarazosas. Si sus clientes son no iniciados, explíqueles, con detalles, todo lo que es BDSM y, por último, pregúles de nuevo si realmente quieren probar este tipo de prácticas.

2.-Haga el mayor número de preguntas (desde el establecimiento de la reunión) sobre las expectativas de sus clientes, para saber con seguridad si encuadran en los servicios que usted proporciona.

3.-Establezca, desde en principio, si proporciona o no servicios sexuales. Algunas personas pueden tener también este tipo de solicitudes.

4.-Se prefiere que las reuniones se lleven a cabo en su ubicación, ya que la mayoría de las “sesiones” de tipo BDSM incluyen el uso de varios juguetes o disfraces sexuales. Por lo tanto, es bastante incómodo ir al hotel o a la residencia de sus clientes con una grande maleta de “accesorios” y trajes especiales.

5.-Establezca, de acuerdo con su cliente, una palabra clave que indique el límite máximo del dolor que puede aguantar, de la humillación o de cualquier otra práctica a la que esté sujeto su cliente.

6.-Evite la práctica de servicios con riesgo de accidente o lesión del cliente.