BDSM

¡Tome conciencia de sus inclinaciones “extrañas”!Lee mas

¡Tome conciencia de sus inclinaciones “extrañas”!

Al tener (todavía) una connotación ligeramente negativa, los fetiches son asimilados a aquellas conductas de las que no se debe hablar en público. No necesariamente porque pertenecieran a la esfera “vergonzosa” de lo social, sino porque una cosa es cuando un hombre se jacta de que se haya acostado con una mujer y otra cuando el mismo hombre confiesa a sus amigos que lo hizo sólo después de haberse puesto unas medias de seda y haber bailado con gracia, llevando tacones altos, frente a ella. Sin embargo, las obsesiones que se manifiestan hacia ciertos objetos, actividades o partes del cuerpo no eróticas (a las que se les asigna un sustrato sexual) forman parte de la normalidad. Es cierto, no se trata de una normalidad asumida por todos los demás. Pero, mientras sus defensores mantengan su salud física y mental, no quemen su casa, no aterroricen a sus vecinos y no golpeen a nadie en la cabeza (literalmente), las cosas pueden considerarse al menos razonables.

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